Risotto al horno con espárragos y guisantes (¡sin remover!)
La primera vez que serví risotto en una cena familiar, pasé cuarenta minutos pegada al fuego, cuchara en mano, sin poder sentarme ni un momento. Mi tía me miraba desde la mesa con esa sonrisa que dice todo sin decir nada. Ese día prometí encontrar una forma de conseguir el mismo resultado sin sacrificar la conversación — pero tardé meses en creerme que el horno pudiera hacer lo que yo hacía con tanto esfuerzo.
Esta receta te da un risotto con el interior cremoso y el arroz en su punto justo, usando el horno como único cocinero. Sin remover, sin vigilar, sin perder el hilo de la cena. En 50 minutos tienes un plato con espárragos tiernos y una salsa de guisantes que envuelve cada grano de arroz arborio — ligero, sin mantequilla, apto para vegetarianos.
Truco de chef
El error más común al hacer risotto al horno es añadir el caldo frío directamente al arroz: la diferencia de temperatura frena la cocción durante los primeros minutos y el resultado final queda desigual, con granos duros en el centro. La solución es llevar el caldo a un hervor suave antes de verterlo sobre el arroz en la cazuela. Así la cocción arranca de inmediato en el horno y el calor se distribuye de manera uniforme desde el primer minuto — es el detalle que marca la diferencia entre un risotto pastoso y uno con la textura exacta.
El arroz arborio se encuentra en la sección de arroces especiales de la mayoría de supermercados — busca también Carnaroli si tienes acceso a tiendas de productos importados o mercados latinos bien surtidos. Para el caldo, elige uno bajo en sodio: el arroz lo absorbe todo y un caldo muy salado no tiene vuelta atrás. El parmesano, mejor en cuña y rallado al momento; si no lo encuentras, el Pecorino Romano funciona igual de bien y da un toque más intenso.
Risotto al horno con espárragos y guisantes (¡sin remover!)
6
raciones10
minutes40
minutes227
kcal50
minutesIngredientes
300 g / 1½ cups de arroz arborio
1,2 L / 5 cups de caldo de verduras bajo en sodio, dividido
340 g / 12 oz de espárragos, tallo duro retirado, cortados en trozos de 2,5 cm / 1 inch
2 dientes de ajo, rallado fino
50 g / ½ cup de parmesano recién rallado, y un poco más para servir
110 g / ¾ cup de guisantes congelados, descongelados
1 cdta de sal kosher (o sal fina al gusto)
Pimienta negra recién molida, para servir
Cómo llegar
- Precalienta el horno a 175 °C / 350 °F. Pon la rejilla en el centro: el calor llega por igual desde arriba y desde abajo.
- Lleva el caldo a fuego medio en un cazo hasta que humee y aparezcan las primeras burbujas pequeñas. Escucharás un burbujeo suave y constante — ese es el punto exacto antes de hervir a borbotones.
- Añade los espárragos al caldo caliente y cuécelos 5 minutos. Retíralos con una espumadera en cuanto estén verde brillante y ligeramente flexibles; si los dejas más, perderán ese color vivo.
- Vierte 950 ml / 4 cups del caldo caliente sobre el arroz en la cazuela de hierro. Añade el ajo y la sal, remueve una sola vez y tapa. El caldo debe estar caliente al entrar en contacto con el arroz — es el punto clave de la receta.
- Hornea tapado durante 35 minutos. No levantes la tapa durante la cocción: el vapor atrapado es el que cocina el arroz de forma uniforme.
- Tritura los guisantes descongelados con el caldo restante hasta obtener una crema lisa y verde. La mezcla debe quedar sin grumos y con un color verde intenso — si queda pálida, los guisantes no estaban bien descongelados.
- Saca la cazuela del horno, incorpora la crema de guisantes y el parmesano, remueve con cuchara de madera. El arroz absorberá la crema en 30 segundos y notarás cómo la mezcla se vuelve sedosa al tocarla con la cuchara.
- Añade los espárragos reservados, ajusta la sal y sirve con pimienta y parmesano extra. Sirve de inmediato: el risotto al horno espesa rápido fuera del calor.
Variantes
Con champiñones: sustituye los espárragos por 250 g de champiñones salteados con ajo — el resultado es más terroso y funciona muy bien en otoño. Con toque cítrico: añade la ralladura de medio limón junto con el parmesano al final; el risotto gana frescura sin perder cuerpo.
Acompañamientos
Unas gambas a la plancha con ajo son el complemento proteico más rápido para convertir este plato en un menú completo. Un filete de salmón al horno va igual de bien y aprovecha el mismo calor del horno. Para una mesa vegetariana, una ensalada de rúcula con láminas de parmesano y limón equilibra la cremosidad del arroz.
FAQ
¿Puedo usar otro tipo de arroz si no encuentro arborio?
El arborio funciona porque su alto contenido en almidón (amilopectina) es el que crea esa textura cremosa característica. El Carnaroli o el Vialone Nano dan resultados muy similares; un arroz de grano largo como el basmati no absorbe el caldo de la misma manera y el resultado será seco y suelto.
¿Cuánto tiempo se conserva en la nevera?
Hasta 5 días en un recipiente hermético. Al recalentar, añade un chorrito de caldo o agua y remueve a fuego suave — el arroz recupera la cremosidad en dos minutos.
¿Puedo hacerlo sin guisantes si no me gustan?
Sí, simplemente omite la crema de guisantes y usa los 5 cups de caldo directamente con el arroz. El risotto quedará más blanco y más neutro — lo que abre la puerta a experimentar con otras verduras trituradas, como calabaza o alcachofas.