Pastel de arroz con gorgonzola a la sartén
Cuando el frío empieza a colarse por las ventanas y el cuerpo pide algo que reconforte de verdad, el arroz vuelve a ser el centro de la mesa. Los mercados se llenan de quesos curados, nueces frescas, peras de temporada — ingredientes que piden a gritos fundirse en algo caliente y con carácter. Pero hay un momento en que el arroz de siempre ya no es suficiente, y el horno parece demasiado trabajo para un martes por la noche.
Este pastel de arroz con gorgonzola se hace entero en la sartén, sin horno, en menos de 30 minutos desde que abres la nevera. Por fuera queda una costra dorada y crujiente; por dentro, un núcleo cremoso con ese punto picante del queso azul que se funde con el arroz. Una sola sartén, un solo giro, y tienes un plato que impresiona sin que nadie adivine lo sencillo que fue.
Truco de chef
El error más común con este tipo de pastel es añadir el gorgonzola demasiado pronto, mezclándolo con el arroz todavía muy caliente: el queso se separa, suelta grasa y pierde toda su cremosidad. La solución es esperar a que el arroz cocido haya bajado a unos 60 °C (140 °F) antes de incorporar el queso — lo suficientemente caliente para que se funda, pero no tanto como para que se corte. En mi cocina lo pruebo con el dorso de la mano sobre el bol: si puedes mantenerla 3 segundos sin quemarte, el momento es ese.
El gorgonzola dolce (cremoso) es el ideal para esta receta — lo encuentras en tiendas italianas, en la sección de quesos especiales de grandes supermercados o en mercados latinos bien surtidos. Si no lo localizas, un queso azul suave de pasta blanda funciona muy bien. Para el arroz, usa una variedad de grano corto o medio que absorba bien los líquidos: el arroz para paella o el tipo bomba son opciones perfectas en ambos mercados.
Pastel de arroz con gorgonzola a la sartén
4
raciones10
minutes25
minutes480
kcal5
minutes40
minutesIngredientes
300 g de arroz de grano corto o bomba (aprox. 1½ cups)
150 g de gorgonzola dolce (aprox. 5 oz)
700 ml de caldo de verduras caliente (aprox. 3 cups)
1 cebolla mediana, picada fina
2 dientes de ajo, picados
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
2 huevos L
40 g de queso parmesano rallado (aprox. ½ cup)
1 puñado de nueces troceadas (opcional)
Sal y pimienta negra al gusto
Cómo llegar
- Sofríe la cebolla y el ajo. Calienta el aceite a fuego medio en una sartén antiadherente de 26 cm y cocina la cebolla unos 5 minutos, hasta que esté translúcida y desprenda un aroma dulce — ese es el punto exacto antes de que empiece a dorarse.
- Añade el arroz y tuéstalo 1 minuto. Remueve sin parar: los granos deben volverse ligeramente opacos y oírse un leve crepitar seco contra la sartén, señal de que la superficie se ha sellado y absorberá el caldo de forma uniforme.
- Incorpora el caldo caliente de una vez. Baja el fuego a medio-bajo, tapa y cocina 15 minutos sin remover — el arroz absorberá el líquido de forma gradual y quedará suelto, no apelmazado.
- Deja enfriar el arroz 5 minutos. Este reposo es el que marca la diferencia: espera a que el vapor deje de subir antes de mezclar el gorgonzola, para que se funda en crema y no se corte.
- Mezcla el gorgonzola, los huevos y el parmesano. Bate los huevos aparte antes de incorporarlos al arroz junto con el queso desmenuzado — así la mezcla queda homogénea y el pastel no se rompe al girarlo.
- Forma el pastel en la sartén. Vierte la mezcla en la sartén ligeramente engrasada, aplana con una espátula y cocina a fuego medio 8 minutos: cuando los bordes se separan solos de la pared y la base suena a hueco al dar un golpecito suave, está listo para girar.
- Gira con un plato y dora el otro lado. Desliza el pastel sobre un plato plano, luego devuélvelo boca abajo a la sartén; 5 minutos más a fuego medio dan esa segunda costra dorada que hace que cada porción se sostenga sola.
Variantes
Para una versión más contundente, incorpora 80 g (3 oz) de panceta en cubos salteada junto con la cebolla. Si prefieres una opción sin lactosa, sustituye el gorgonzola por un queso de cabra semicurado desmenuzado y omite el parmesano — el resultado es más suave pero igual de cremoso.
Acompañamientos
Una ensalada de rúcula con peras finas y unas gotas de vinagre de Módena equilibra la intensidad del queso azul. Un vaso de vino blanco seco con buena acidez, como un albariño o un verdejo, limpia el paladar entre bocado y bocado. Si lo sirves como plato único, unas nueces tostadas por encima añaden el crujido que el pastel no tiene.
FAQ
¿Puedo preparar el pastel con arroz ya cocido del día anterior?
Sí, y de hecho el arroz frío del día anterior absorbe mejor los huevos y el queso sin apelmazarse. Asegúrate de que esté a temperatura ambiente antes de mezclar — el gorgonzola no se funde bien con el arroz recién sacado de la nevera.
¿Cómo evito que el pastel se rompa al girarlo?
El truco está en no precipitarse: el pastel debe estar completamente suelto de los bordes antes de intentar girarlo. Después de probar tres versiones distintas de esta receta, comprobé que usar una sartén antiadherente de exactamente 26 cm y no tocar el pastel durante los primeros 8 minutos es lo que garantiza que no se parta.
¿Se puede usar otro tipo de queso azul si el gorgonzola es difícil de encontrar?
Cualquier queso azul de pasta blanda y sabor suave funciona bien — lo importante es que sea cremoso y no demasiado salado, porque el parmesano ya aporta sal. Aunque claro, cada queso tiene su carácter propio, y cambiar el queso cambia por completo el perfil de sabor del pastel…