Gattò de patatas: el pastel napolitano que no para de viralizarse
Llevaba semanas viendo el mismo vídeo en TikTok: una capa dorada y crujiente que se rompe para revelar un interior fundido de queso y embutido. El gattò di patate napolitano acumulaba millones de reproducciones y yo seguía mirándolo sin entender por qué no lo había hecho antes. Me lancé a probarlo un domingo y ahí está el problema: desde ese día, mi familia no me pide otra cosa.
Con esta receta consigues un pastel de patata con costra gratinada y corazón cremoso, listo en menos de una hora de trabajo real. El relleno de queso fundido y fiambre aguanta el corte sin desmoronarse, y la textura interior recuerda a un puré muy suave pero con cuerpo. Es el plato que alimenta a cuatro personas con ingredientes de nevera.
Truco de chef
El error más común es añadir la mantequilla y el huevo al puré cuando la patata aún humea: el calor residual cuaja el huevo antes de que puedas integrarlo bien, y el resultado es granuloso en lugar de sedoso. Espera a que el puré baje a unos 60 °C / 140 °F —tibio al tacto pero sin quemar— antes de incorporar los huevos. Ese margen de temperatura es el que marca la diferencia entre una masa lisa y una masa con grumos de huevo cocinado.
Para el queso interior, el fior di latte o la mozzarella fresca escurrida 30 minutos funcionan en cualquier supermercado. Si no encuentras salame napolitano, el salchichón ibérico o el salami genoa de los mercados latinos dan el mismo punto graso y salado. La cobertura de pan rallado fino es clave: el grueso no forma costra uniforme.
Gattò de patatas: el pastel napolitano que no para de viralizarse
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raciones25
minutes35
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kcal10
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minutesIngredientes
900 g de patatas harinosas peladas y troceadas (unas 2 lb)
60 g / 4 tbsp de mantequilla sin sal
2 huevos L
80 g / 3 oz de parmesano rallado fino
150 g / 5 oz de mozzarella fresca escurrida, en dados
120 g / 4 oz de salami o salame en lonchas finas
80 g / 3 oz de jamón cocido en tacos
1 tsp de sal fina
Nuez moscada recién rallada al gusto
30 g / 2 tbsp de pan rallado fino (para el molde y la cobertura)
20 g / 1½ tbsp de mantequilla extra para engrasar y cubrir
Cómo llegar
- Cuece las patatas. Ponlas en agua fría con sal, lleva a ebullición y cocina 20 minutos hasta que un cuchillo entre sin resistencia. Empieza en agua fría, no caliente: así la patata se cocina de forma uniforme desde dentro hacia afuera.
- Escurre y aplasta. Pasa las patatas calientes por el pasapurés —nunca por la batidora— y extiéndelas en un bol amplio. El pasapurés conserva la estructura del almidón; la batidora lo rompe y convierte el puré en engrudo.
- Espera el punto tibio. Deja enfriar el puré hasta que al apoyar la mano en el bol notes calor pero no queme, unos 60 °C / 140 °F. Este es el momento exacto para añadir los huevos sin riesgo de cuajarlos antes de tiempo.
- Incorpora mantequilla, huevos, parmesano, sal y nuez moscada. Mezcla con espátula hasta obtener una masa homogénea y brillante. La masa lista tiene un aspecto satinado y se despega limpiamente de las paredes del bol.
- Prepara el molde. Unta un molde rectangular de 22 x 28 cm / 9 x 11 in con mantequilla y espolvorea pan rallado por toda la superficie. El pan rallado en las paredes es lo que forma esa costra lateral crujiente que tanto gusta al desmoldar.
- Monta el gattò. Extiende la mitad del puré, cubre con la mozzarella, el salami y el jamón, y termina con el resto del puré. Presiona suavemente la capa superior para que no queden bolsas de aire que luego se hundirían al hornear.
- Gratina. Espolvorea pan rallado, añade copos de mantequilla y hornea a 200 °C / 390 °F durante 30-35 minutos. La superficie lista es de un dorado ámbar uniforme y huele a mantequilla tostada, no a queso quemado.
- Reposa 10 minutos antes de cortar. Sácalo del horno y deja que asiente sobre la encimera. El reposo permite que el queso interior se estabilice y el corte salga limpio en lugar de desmoronarse.
Variantes
Versión sin carne: sustituye el salami y el jamón por pimientos asados y aceitunas negras en dados para un relleno igual de sabroso. Versión más contundente: añade una capa fina de bechamel entre el puré y el relleno —dos cucharadas bastan— para un interior aún más cremoso.
Acompañamientos
Una ensalada de tomate con cebolla morada y orégano seco equilibra la riqueza del pastel sin competir con él. Un vaso de vino blanco seco y frío, como un Albariño o un Pinot Grigio, limpia el paladar entre bocado y bocado. Para los más pequeños, basta con un poco de salsa de tomate casera templada al lado.
FAQ
¿Puedo preparar el gattò con antelación?
Sí, puedes montarlo hasta 24 horas antes y guardarlo tapado en la nevera sin hornear. Añade 5 minutos extra al tiempo de horno si entra frío directamente del refrigerador.
¿Qué patata va mejor para esta receta?
Las patatas harinosas o de cocción —como la Monalisa o la russet en el mercado americano— absorben menos agua y dan un puré más seco, que es exactamente lo que necesitas para que el gattò no quede apelmazado. Las variedades nuevas o muy cerosas retienen demasiada humedad y arruinan la textura final.
¿Se puede congelar una vez horneado?
Se puede, en porciones individuales bien envueltas, hasta 2 meses. Al recalentar, el horno a 180 °C / 355 °F durante 15 minutos recupera parte de la costra. Aunque la textura del queso cambia un poco tras la congelación, y ahí surge la pregunta: ¿y si pruebas a rellenarlo con un queso que funda diferente?