Muffins ingleses con masa madre: opción nocturna o en el día
Llevaba meses viendo vídeos de muffins ingleses caseros en Instagram y pensando que eran demasiado complicados para un martes por la mañana. Hasta que una seguidora me preguntó si tenía una receta que usara el descarte de masa madre que tanto acumula en la nevera. Me puse a probar, y lo que encontré me dejó con una pregunta incómoda: ¿por qué llevo años comprando los de bolsa si esto existe?
Con esta receta obtienes muffins con miga abierta y alveolada, corteza ligeramente crujiente y ese sabor levemente ácido que los de tienda nunca tienen. No necesitas amasadora ni técnica especial. Puedes preparar la masa la noche anterior y cocinarlos en sartén en 10 minutos por la mañana, o hacerlo todo en el mismo día si tienes prisa.
Truco de chef
El error más común es cocinar los muffins a fuego demasiado alto para ir más rápido: el exterior se tuesta en 2 minutos y el interior queda crudo y gomoso. La solución es mantener el fuego medio-bajo (unos 150 °C / 300 °F en sartén eléctrica) y tapar la sartén durante la cocción. La tapa atrapa el vapor y cocina el interior desde dentro hacia fuera, igual que un horno. La temperatura interior debe alcanzar al menos 90 °C / 195 °F antes de sacarlos.
El descarte de masa madre es la porción que retiras al refrescar tu starter, sin importar si está activo o no. Para la harina, usa harina de fuerza (W200 o más) si la encuentras; si no, harina de pan americana (bread flour) funciona igual. La sémola fina o la harina de maíz para espolvorear son fáciles de encontrar en cualquier supermercado o tienda latina: elige la más fina que puedas.
Muffins ingleses con masa madre: opción nocturna o en el día
9
raciones20
minutes15
minutes230
kcal8
hours8
hours35
minutesIngredientes
240 ml / 1 cup leche entera, templada a 43 °C / 110 °F
28 g / 2 cucharadas mantequilla sin sal, derretida
30 g / 2 cucharadas azúcar moreno (o panela)
3 g / 1 cucharadita levadura seca activa
140 g / ½ cup descarte de masa madre (no tiene que estar activo)
300 g / 2½ cups harina de fuerza o harina de pan
6 g / 2 cucharaditas sal kosher o sal fina
150 g / 1 cup sémola fina o harina de maíz, para espolvorear
Cómo llegar
- Mezcla los líquidos. En un bol grande, combina la leche templada, la mantequilla derretida, el azúcar, la levadura y el descarte de masa madre. Remueve con una cuchara de madera y deja reposar 5 minutos: verás que la mezcla empieza a oler a fermento vivo, señal de que la levadura está activa. Si no huele a nada después de 5 minutos, la leche estaba demasiado caliente y mató la levadura — empieza de nuevo.
- Añade la harina y la sal. Incorpora todo con una cuchara o rasqueta hasta obtener una masa ligeramente pegajosa y homogénea, sin rastros de harina seca. No amasas: solo mezclas. La masa debe pegarse un poco a los dedos pero despegarse del bol — esa textura pegajosa es lo que da la miga abierta después.
- Primera fermentación. Tapa el bol con film o un paño húmedo y deja levar entre 60 y 90 minutos a temperatura ambiente, hasta que doble su volumen. Opción nocturna: tras el levado, mete el bol en la nevera toda la noche (mínimo 8 horas, máximo 16). En verano, con cocinas cálidas, el levado puede completarse en 45 minutos — vigila el volumen, no el reloj.
- Forma los muffins. Vuelca la masa sobre una superficie bien enharinada y estira con las manos o un rodillo hasta 2,5 cm / 1 pulgada de grosor. Corta círculos de unos 8 cm / 3 pulgadas con un cortador o un vaso. Para aprovechar los recortes, apílalos, aplástalos juntos y vuelve a cortar — no los amases o perderás el gas de fermentación.
- Segunda fermentación. Coloca los muffins sobre una bandeja generosamente cubierta de sémola. Espolvorea también la parte superior. Cubre y deja reposar 1 hora (o 2 horas si vienen de la nevera) hasta que estén visiblemente hinchados y ligeros al tacto — al presionar con un dedo, la marca debe recuperarse despacio. Si la huella vuelve de golpe, necesitan más tiempo; si no vuelve, los has pasado de fermentación.
- Cocina en sartén. Calienta una sartén antiadherente o de hierro fundido a fuego medio-bajo. Coloca los muffins con espacio entre ellos, tapa la sartén y cocina 5 minutos por cada lado. Escucharás un chisporroteo suave y constante — si suena fuerte y agresivo, baja el fuego. Comprueba la temperatura interior con un termómetro: debe marcar al menos 90 °C / 195 °F antes de sacarlos.
- Enfría antes de abrir. Pasa los muffins a una rejilla y deja enfriar al menos 15 minutos. Para abrirlos, usa un tenedor: pincha el contorno y separa las dos mitades con las manos para conservar la miga irregular. Cortarlos con cuchillo aplasta los alvéolos — el tenedor es lo que crea esa superficie rugosa que tuesta tan bien.
Variantes
Para una versión más rústica, sustituye 50 g de harina de fuerza por harina integral: la miga queda más densa pero con un sabor a cereal tostado que va muy bien con queso curado. Si no tienes descarte activo, puedes usar yogur natural entero (140 g) en su lugar y doblar la cantidad de levadura — el sabor ácido es más suave pero el resultado es igual de esponjoso.
Acompañamientos
Tostados con mantequilla salada y un hilo de miel de caña, son un desayuno completo por sí solos. También funcionan como base de un sándwich de huevo revuelto con aguacate y chile en polvo para una mañana con más hambre. Para la cena, úsalos como pan de hamburguesa: aguantan bien los jugos sin deshacerse.
FAQ
¿Puedo usar descarte de masa madre que lleva días en la nevera sin refrescar?
Sí, siempre que no tenga moho ni un olor rancio muy pronunciado. Un descarte con 5-7 días en nevera aporta incluso más acidez al sabor final, lo que muchos prefieren. Si tiene líquido oscuro encima (el llamado ‘hooch’), simplemente mézclalo o retíralo antes de usar.
¿Por qué me quedan crudos por dentro aunque el exterior esté tostado?
Es el problema más habitual: el fuego estaba demasiado alto. La próxima vez baja la temperatura y tapa la sartén desde el primer minuto. Si ya los tienes tostados por fuera pero crudos por dentro, mételos 10 minutos en el horno a 175 °C / 350 °F para terminar la cocción sin quemarlos.
¿Se pueden congelar una vez hechos?
Aguantan perfectamente hasta 2 meses en el congelador, ya abiertos por la mitad con un tenedor. Así puedes tostarlos directamente desde congelado en la tostadora en 3-4 minutos. La pregunta es si alguna vez te sobrarán suficientes para llegar al congelador — en mi casa raramente pasan del segundo día.